Human and Partners | ¿ Qué hacer si soy un trabajador y la empresa entra en situación concursal?
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¿ Qué hacer si soy un trabajador y la empresa entra en situación concursal?

16 Dic 2015, by HumanP in Jurídico

fotoCuando una empresa no puede ni tiene medios suficientes para satisfacer las deudas a su cargo, entra en un concurso de acreedores, que busca precisamente el pago de los acreedores de forma ordenada. Vamos a centrarnos en las consecuencias que tiene para los trabajadores, teniendo en cuenta que pueden ser acreedores de la empresa por salarios impagados, por indemnizaciones en caso de despido, y por otras circunstancias.

El artículo 84 de la Ley Concursal distingue entre créditos concursales y créditos contra la masa. Las deudas calificadas como créditos contra la masa deberán de ir abonándose conforme vayan devengándose, es decir, la empresa tiene que ir pagando estas deudas según vayan surgiendo la obligatoriedad de abono. Por lo tanto, estos créditos serán cobrados, siempre que la empresa tenga dinero, antes que los créditos concursales y sin la necesidad de esperar al informe concursal.

En el ámbito laboral son créditos contra la masa los siguientes:
1. Los créditos por salarios por los últimos treinta días de trabajo efectivo anteriores a la declaración de concurso y en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional, que se deberán abonar en el momento de la declaración de concurso.
2. Todos los salarios e indemnizaciones de despido y de extinción de contratos producidos con posterioridad a la declaración de concurso.

Todos los demás créditos, serán considerados como créditos concursales. Dentro de estos créditos concursales también se deben de clasificar según la prioridad de cobro. Dentro de éstos, y sólo indicando aquellos que nos interesan en el ámbito laboral podemos distinguir:

A. Créditos con privilegio especial: Los créditos refaccionarios, sobre los bienes refaccionarios, incluidos los de los trabajadores sobre los objetos por ellos elaborados mientras sean propiedad o estén en posesión del concursado. Este privilegio abarca los créditos salariales de carácter refaccionario, regulados en el artículo 32 del Estatuto.

B. Crédito con privilegio general:
o Salarios que no tengan reconocido privilegio especial, con el límite de multiplicar el triple del salario mínimo interprofesional por el número de días de salario pendientes de pago.
o Indemnizaciones derivadas de la extinción de los contratos, en la cuantía correspondiente al mínimo legal calculada sobre una base que no supere el triple del salario mínimo interprofesional.

C. Crédito ordinario: El resto de los salarios e indemnizaciones que sobrepasen los límites anteriormente indicados.

D. Créditos subordinados: Los salarios e indemnizaciones que se hayan notificado fuera de plazo al administrador concursal.
La declaración de concurso no suspende el funcionamiento de la empresa, por lo que hasta que no se indique lo contrario, los trabajadores deben acudir a su puesto de trabajo.

Una de las mayores potestades que se conceden en un concurso a los trabajadores es la posibilidad de solicitar al juez del concurso, a través de sus representantes legales, la modificación sustancial de las condiciones de trabajo y la extinción o suspensión de los contratos de trabajo. Es decir, los trabajadores, a la vista de la situación económica de la empresa, podrán solicitar un ERE temporal de suspensión de contrato, o un ERE de extinción, en otras palabras, un despido colectivo. En este último caso, la indemnización que les corresponde a los trabajadores es, como mínimo, de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Esta solicitud se podrá realizar una vez que el juez del concurso emita el informe concursal.

Si se acuerda una modificación sustancial de carácter colectivo los trabajadores no tendrán el derecho de rescisión de contrato para tales supuestos.

Además si se produce un traslado, también se suspende el derecho a solicitar la extinción con derecho a indemnización cuando el traslado del centro de trabajo se encuentre en la misma provincia y a menos de 60 kilómetros de distancia.

En relación con la preferencia de créditos indicada anteriormente, en el concurso de acreedores se abonará las diferentes deudas con el siguiente orden:
1. En primer lugar los créditos contra la masa, sin afectar en su caso, a los bienes y derechos afectos al pago de créditos con privilegio especial.

2. En segundo lugar, se realizará el pago de los créditos con privilegio especial con cargo a los bienes y derechos afectos, ya sean objeto de ejecución separada o colectiva.

3. privilegio general.

4. Si todavía queda algo, se abonarán los créditos ordinarios, y con el remanente final el pago de los créditos subordinados.
Es muy probable, que el trabajador no perciba el cobro íntegro de sus créditos. No obstante, el FOGASA, una vez el administrador concursal emita el informe en el que se incluya las deudas del trabajador y sus cuantías, abonará parte de los salarios o indemnizaciones adeudados con unos límites.

Con el informe del administrador concursal en el que se incluyan las diferentes deudas, y la prelación de créditos, podrá cobrar las deudas reconocidas a los trabajadores, sin esperar a que el procedimiento concursal finalice. Para ello, el administrador concursal tiene que emitir un informe personal para cada trabajador en el que la cuantifique la deuda, De no expedirse dicho certificado por el administrador concursal, el trabajador deberá solicitarlo al Juez. En cualquier caso, el FOGASA responde con los siguientes límites.

• La cantidad máxima a abonar respecto a los salarios, es la que resulta de multiplicar el doble del salario mínimo interprofesional diario, incluyendo pagas extras, por el número de días pendientes de pago, con un máximo de ciento veinte días.

• Respecto a las indemnizaciones, la cantidad máxima a abonar por el FOGASA es de una anualidad, sin que el salario diario base del cálculo, incluyendo las pagas extras, pueda exceder del doble del salario mínimo interprofesional.

Fausto Rodríguez Jaraquemada. Abogado.

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